domingo, 18 de noviembre de 2007

DIDÁCTICA Y TIC

REFLEXIONES ACERCA DE LA DIDÁCTICA Y
LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN.

TRABAJO PARA LA MAESTRIA EN TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN (UCV)


Definir la didáctica no es tarea sencilla pues innumerable cantidad de investigadores plantea igual número de definiciones, todo depende de la línea de pensamiento y de las bases epistemológicas que sustentan cada una de ellas, es por esto que, siguiendo la línea de pensamiento de Amaro, R. (2002) podemos decir que existen dos variantes:
a) Variante conservadora de orientación tradicional en la que se inscriben las definiciones que plantean a la didáctica como una metodología de la enseñanza (siendo este último su único campo de acción). El enfoque es fundamentalmente instrumentalista.
b) Variante progresista conformada por aquellas conceptualizaciones en las que se presentan los procesos de enseñanza y de aprendizaje como objetos de estudio así como aquellas en las que la didáctica adquiere un “carácter científico, en sentido amplio” (Amaro, R. 2002). El enfoque es crítico constructivista, pues promueve la actitud reflexiva y crítica.

La variante progresista se acerca más a las concepciones que plantean que la didáctica debe estar “comprometida con el logro de la mejora de todos los seres humanos, mediante la comprensión y la transformación permanente de los procesos sociocomunicativos, y la adopción y el desarrollo apropiado del proceso enseñanza-aprendizaje” ( Medina, A. 2003: 7 ). Evidentemente en esta variante el ser humano, en contacto con su realidad, adquiere un sentido diferente, ya no es el simple receptor de conocimiento sino que se le considera un ente activo en el proceso, que puede involucrarse, incluso, en la reflexión crítica acerca de los procesos de enseñanza y de aprendizaje, por ende, intervendrán en la reorientación de los mismos.
Lo anterior permite plantear tanto al proceso de enseñanza como al proceso de aprendizaje como escenarios perfectibles en los que cada participante puede desarrollar una actividad investigativa que les lleve a la integración de la teoría con la práctica, con su entorno y a la resolución de problemas prácticos. Silvestre y Zilberstein (2002) señalan que la didáctica incluye las condiciones que propicien el trabajo activo y creador de estudiantes y docentes, parte importante de este trabajo activo es la tecnología que emplea el docente para facilitar los procesos, tal tecnología debe servir de apoyo pero nunca transformarse en un fin en si mismo, es decir, el centro de los procesos de enseñanza y aprendizaje es el desarrollo del estudiante y no la tecnología que se emplee.
Los cambios tecnológicos que se presentan en la sociedad de la información han generado la necesidad de un cambio de paradigmas en cuanto a la actividad docente pues se hace imprescindible integrar las TIC’s al proceso educativo. Dicho cambio de paradigma pasa por la exigencia de nuevas habilidades para todos los participantes en los procesos de enseñanza y de aprendizaje, tanto docentes como estudiantes requieren adaptarse a las nuevas realidades del mundo de las tecnologías de la información y de la comunicación. Es decir, se plantean la necesidad de una actualización permanente y el diseño y uso de nuevos modos de organización y acceso a la información (Bartolomé Pina, A. 2001) . Ante esta realidad lo primero que podemos preguntarnos es, ¿todos los docentes y estudiantes consideran a las tecnologías de la información y de la comunicación como un elemento a través del cual también se puede aprender?. Para muchos Internet es la “biblioteca virtual” que facilita copiar una monografía o es el punto de encuentro con los amigos que “chatean” todas las tardes o noches. Otros, en cambio, están considerando estas tecnologías como un mecanismo a través del cual se puede intercambiar información de diversa índole, así como establecer un proceso de enseñanza y de aprendizaje que brinda frutos sorprendentes.
Abio, G y Barandela, A. (2001) plantean que habitualmente los docentes consideran que Internet es sólo un medio para obtener informaciones interesantes para los alumnos e intercambiarlas con otros profesores, esta afirmación ya nos hace pensar que es necesario un cambio de paradigmas pues una de las funciones que se han adjudicado a Internet es la del “entretenimiento” (Marques Graells, P. 2001), ello ha dificultado el que se asuma como una tecnología capaz de aportar aprendizajes reales , en los cuales pueden afinarse incluso habilidades básicas como las de escribir (producir textos) y leer (comprender textos). Tal cambio de paradigmas se ha venido dando en forma progresiva, muestra de ello es la gran cantidad de investigaciones, proyectos educativos y revistas especializadas que presentan a las tecnologías de la información y de la comunicación como una vía alternativa para enseñar y aprender.
Parte de estas tecnologías es también la televisión y el teléfono celular, los cuales cargan sus propias etiquetas (negativas y positivas) que evidencian un cierto miedo a la incorporación de estos elementos en el proceso educacional. Así, se manifiesta que la televisión deforma al individuo, lo torna pasivo y acrítico, pero se olvida que este medio también puede ser empleado para entender el mundo que antes sólo veíamos plasmado en una enciclopedia, (sería excelente aplicar preguntas de comprensión para estimular en los alumnos posiciones más críticas y estimular así la escritura de textos coherentes); igualmente, el teléfono celular ha sido acusado de deformar el lenguaje escrito, a través de los mensajes de texto, pero algunos estudiantes utilizan los servicios telefónicos para determinar, por ejemplo, la escritura correcta de algunas palabras, empleándolo como un “diccionario de bolsillo”.
¿Está mal que estas tecnologías de la información y de la comunicación traspasen la frontera del espacio educativo? Evidentemente no, por ello el cambio de paradigmas se inicia cuando los participantes de los procesos de enseñanza y de aprendizaje desechan las etiquetas y comienzan a entender que también se puede aprender a través de estas tecnologías.
Marques Graells, P. (2001) plantea que internet puede servir como soporte didáctico para el aprendizaje presencial y no presencial pues facilita el intercambio comunicacional, el acceso a materiales didácticos en línea, la consulta a bibliotecas electrónicas, incentiva la construcción compartida del conocimiento, el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje colaborativo, la resolución de problemas y la realización de proyectos entre estudiantes y profesores, así como la posibilidad de establecer tutorías, nos hablan de una vía para redimensionar los procesos didácticos y la tecnología educativa superando la barrera del tiempo y la distancia, estimulando el desarrollo del pensamiento crítico, analítico y creativo e integrando eficientemente las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información en la mayor cantidad posible de situaciones de enseñanza y de aprendizaje que puedan ponerse a disposición de mayor cantidad de personas.
LISTA DE REFERENCIAS
Abio, G y Barandela, A. (2001, otoño). Uso de noticias en formato electrónico para la enseñanza-aprendizaje de español como lengua extranjera. Recuperado el 19 de abril de 2005 desde http://sedll.org/doc-es/publicaciones/glosas/fin7/primera.html

Amaro, R. (2002). La Didáctica. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.sadpro.ucv.ve

Bartolomé Pina, A. (2001) Preparando para un nuevo modo de conocer. Recuperado el 12 de abril de 2005 desde http://www.uib.es/depart/gte/revelec4.html

Marques Graells, P. (2001) Usos educativos de Internet: funcionalidades, ventajas y riesgos. En Pérez Gutiérrez, M. (Comp.) Materiales para el curso de Ciberdidáctica de las lenguas y de sus culturas. Caracas: Autor.

Medina, A. (2003). La didáctica: disciplina pedagógica aplicada. En Medina, A. y Salvador, F. (Comp.) Didáctica General. Madrid: Prentice Hall.

Silvestre, M. y Zilberstein, K. (2002). Hacia una didáctica desarrolladora. La Habana: Editorial Pueblo y Educación